Una obra que vuelve al mar para hablar del presente
Relinga invade el Neolith Living Gallery Madrid con una aproximación profundamente ligada al mar, al oficio y a la memoria material. La obra de Sergio Femar introduce en el espacio una reflexión sobre lo heredado, lo transformado y aquello que merece permanecer.
En esta intervención, Femar traslada al corazón del espacio una memoria ligada a Galicia y al mar. Relinga recoge ese vínculo a través de materiales que ya han tenido una vida: madera de batea, redes de pesca, huellas del uso y del tiempo. La obra no parte de una idea decorativa de la naturaleza, sino de una experiencia concreta del territorio. Aquí, la materia no ilustra un relato, sino que lo contiene.

“Relinga representa la herencia cultural de Galicia en torno al mar, sus embarcaciones ancestrales y las bateas, generando un encuentro entre raíces profundas y tradiciones duraderas”, explica el artista. A partir de ahí, la pieza se convierte en un nexo entre pasado y presente, entre lo artesanal y lo contemporáneo, entre lo que permanece y lo que puede transformarse.
Un lenguaje construido desde el hacer
En el caso de Sergio Femar, la obra parte de una investigación muy ligada al proceso. Su práctica no se sitúa en una sola disciplina, sino en una zona de cruce donde pintura, escultura e instalación se relacionan a través del trabajo con la materia, la forma y el espacio. Más que buscar una imagen cerrada, su trabajo propone una manera de mirar y de construir desde lo físico, desde lo que sucede cuando los materiales entran en relación.
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“Busco crear desde una lógica que entiende la pintura y la escultura no como una imagen, sino como un dispositivo para pensar el espacio y su relación con la materia”, señala. En Relinga, esa idea se traduce en una pieza donde cada elemento conserva su autonomía y, al mismo tiempo, forma parte de una composición que se expande más allá de lo puramente visual.

También hay en su trabajo una voluntad clara de no separar la obra del entorno del que procede. La referencia al paisaje no aparece como representación, sino como incorporación real de sus huellas y sus tensiones. “No represento el paisaje, sino que lo incorporo; no busco imágenes, sino encuentros”. Desde esa perspectiva, Relinga no alude al mar, lo trae consigo.
Materiales con memoria, oficios con continuidad
La pieza se compone a partir de madera rescatada de batea y redes de pesca recuperadas, materiales que remiten de forma directa al contexto marítimo gallego y a una cultura material profundamente arraigada al territorio. En ellos no solo permanece una carga física, sino también una historia de uso y de desgaste.

En Relinga, esa procedencia no se borra ni se disimula. Al contrario, el proceso de trabajo pone en valor las cualidades propias de cada elemento y deja que la obra conserve el carácter acumulado por el tiempo. La restauración artesanal de la madera, mediante técnicas como el desbastado y el aceitado, forma parte de una manera de trabajar que no impone una apariencia nueva, sino que acompaña una materia ya vivida hacia otra forma de presencia.

En esta obra, el retorno no tiene que ver con repetir, sino con recuperar vínculos. “El mar en esta obra no es solo paisaje, sino un vínculo identitario y también una ruta migratoria. El Atlántico aparece como escenario de tránsito, de trabajo y de exilio”. Desde ahí, Relinga se abre a una memoria que no es solo personal o local, sino también histórica y colectiva.
Una presencia que se activa en el espacio
Presentada en el Neolith Living Gallery en Madrid, la obra adquiere una resonancia particular. El entorno arquitectónico del showroom reafirma la dimensión espacial de la pieza y permite leerla desde nuevas claves, no solo como un objeto artístico, sino como una intervención que modifica la percepción del entorno y establece un diálogo directo con él.
“La presentación de Relinga en la Neolith Living Gallery introduce una dimensión arquitectónica y espacial que amplifica su lectura”, apunta Femar. “La obra dialoga de manera natural con el entorno, integrándose en un espacio donde materialidad, diseño y contemporaneidad convergen”.
Bajo esa premisa, Relinga encuentra un lugar especialmente coherente. La pieza comparte con el espacio una atención precisa a la materialidad y a la relación entre diseño, permanencia y uso. Su presencia introduce una textura distinta dentro del espacio.
Sostenibilidad entendida como práctica
En la propuesta de Sergio Femar, la sostenibilidad no se plantea como una idea añadida al discurso, sino como un principio que guía su trabajo. Está presente en la elección de los materiales, en la reutilización, en la continuidad de ciertos procesos artesanales y en una manera de producir que parte de lo existente para abrir nuevas posibilidades.

“Entiendo la sostenibilidad como una práctica integrada en el propio proceso creativo”, afirma el artista. “Existe una economía circular de medios en la que los materiales se reutilizan constantemente, dando lugar a nuevas formas y significados”.
Esa visión se alinea de forma natural con el proyecto Retorno y con la filosofía de Neolith. En ambos casos, la materia se entiende desde una idea de responsabilidad, de duración y de cuidado. En Relinga, esa afinidad se expresa a través de una obra que transforma materiales recuperados en una propuesta contemporánea sin desligarlos de su procedencia ni de la cultura que contienen.
La huella que permanece
Hay algo especialmente significativo en trabajar con elementos que ya han tenido una vida previa: obligan a pensar la creación no como un comienzo absoluto, sino como una continuación. Con Relinga, esa idea atraviesa toda la pieza y le da una densidad particular. La obra no solo organiza materiales, sino también prolonga historias y saberes.

“Con este cuerpo de obra busco poner en valor procesos artesanales ligados a tradiciones que están desapareciendo”, explica Femar. “Me interesa dejar una huella que no solo sea formal, sino también cultural y material: una continuidad que conecte lo que ha sido con lo que aún puede ser”.
Esa continuidad es una de las claves de la obra. Relinga trae al presente materiales con historia sin convertirlos en restos del pasado, sino en elementos activos capaces de generar nuevos significados.


